Desde el punto de vista de la Psicología Forense, es importante señalar que es necesario analizar las señales de alerta para poder encaminar la evaluación, así como la protección al menor.
Principales señales emocionales
- Miedos/ansiedad persistente.
- Síntomas depresivos como apatía: el menor no disfruta de lo que antes sí lo hacía.
- Sentimientos de culpabilidad y vergüenza.
- Autoestima disminuida.
- Dificultad para la gestión emocional.
Los cambios pueden aparecer bien de forma paulatina o, bien, de forma repentina.
Principales cambios en el comportamiento
Los cambios conductuales son una de las principales señales de alerta que pueden percibir los adultos que rodean al menor. Entre ellos, destacan:
- Comportamientos regresivos e infantilizados.
- Bajada del rendimiento escolar.
- Aislamiento social.
- Conductas sexualizadas para la edad del niño.
- Irritabilidad y rabietas.
Principales señales físicas
Es importante señalar que, pese a que el abuso sexual infantil no siempre deja marcas físicas, pueden aparecer determinadas señales psicosomáticas que pueden hacer saltar las alarmas.
- Quejas físicas recurrentes como dolores de cabeza, de tripa, etc.
- Alteraciones del sueño.
- Alteraciones en la alimentación.
Papel de la Psicología Forense
Es importante desarrollar entrevistas adaptadas a la edad y nivel de comprensión del menor, así como la observación del contexto y la conducta del menor.
Uno de los objetivos fundamentales evitar la revictimización del menor.
De otro lado es necesario tener en cuenta que, algunos de los factores que pueden hacer sospechar de una posible denuncia falsa son los siguientes:

Por todo ello, si tienes cualquier duda o necesitas asesoramiento de cualquier tipo, puedes informarte a través de los profesionales de Psicalma.
